Temblores y Anastilosis

Cuando se presenta alguna hecatombe que implica las ciudades y sus habitantes, es muy fuerte también, el daño que reciben los monumentos históricos. Pero es tan fuerte, importante y urgente la atención a los sobrevivientes que lógicamente, el recuento de los daños sigue después y mucho más adelante, cuando todo parece haber recuperado la calma, empieza a sentirse el vacío de la pérdida del patrimonio cultural, que siendo de todos no pertenece a nadie en particular. Y me refiero a monumentos, obras de arte, tradiciones, ciudades que cambian de fisonomía, formas de vida que se transforman…
 

Siendo muy pequeña, recuerdo un temblor que provocó el sonido de la persiana de mi ventana que golpeaba rítmicamente contra la pared, mientras yo abrazaba mi almohada y me tapaba la cara para reducir el miedo que provoca no entender lo que pasaba en aquella madrugada de 1957. Al otro día, todo mundo hablaba de la caída del Ángel de la Independencia; cuya recuperación provocó un gran vacío en la imagen de mi ciudad.

 

Pasaron los años, terminé la carrera de Ingeniero Arquitecto en el IPN y la Maestría en Restauración de Monumentos en Roma y el recuerdo de aquella noche volvió a mi vida cuando fui a la bellísima ciudad de Tuscania en la región del Lazio, donde los temblores han propiciado que la ciudad, con todo y su templo precioso, en dos ocasiones se hayan desplazado paara moverse del lugar riesgoso a otro no tan lejano pero dentro de una circunscripción que sigue manteniendo la territorial que los habitantes juzgan indispensable.

 

La visita que hicimos mis compañeros y yo, obedeció al trabajo que haríamos para restituir la fachada del templo a su lugar de origen. La anastilosis es un método de restauración que consiste en marcar en planos la posición exacta en la que se encuentran los restos del monumento destruido, marcarlos y clasificarlos, calcular la trayectoria de la caida y encontrar la posición original a la que deben volver para ser consolidados y dar, de nuevo, una idea clara de su composición original.

 

Algunos años después, ya en México y trabajando en el Centro Histórico de la CDMX, llegué a la sede del Fideicomiso del Centro Histórico donde se custodia como gran tesoro de la nación, la cabeza gigantesca del ángel caído de aquel temblor de mi infancia. Hasta entonces me enteré de la historia de la emblemática escultura tan representativa de este país que tuvo que ser sustituida por los daños sufridos. Sin el Ángel, que en realidad es una Victoria de Samotracia, la capital de la República perdería valores incalculables: Dignidad, símbolo, honor y hasta encanto.

 

La anastilosis es un método, una técnica de restauración; pero puede ser también una metáfora reconfortante que nos invite a la restauración del espíritu de la Victoria, que nos coloque con la mrada en alto y la serenidad para asumir la responsabilidad de la recuperación de la gran ciudad que con tanta serenidad contempla.

                                                                                     Margarita Magdaleno R

 


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