Los besos de Valentín

Para nadie pasa inadvertido el almanaque cuando se trata de fechas que a todos competen. De todas ellas, que no son pocas, sin duda una de las más socorridas es la del día de San Valentín, que se ha dado en identificarlo como “El día del amor y la amistad” y que muchos marcan como “ el día de los novios”. Comoquiera que sea, es un día que en varios países latinoamericanos es una oportunidad para comercializar artículos alusivos al motivo de la fecha y van desde los chocolates y las flores hasta las joyas más exquisitas y caras. Desconozco, por cierto, si las galerías de arte también tiene buenas ventas en estas fechas.

Pero lo que si he hecho es revisar las imágenes y volúmenes artísticos que tienen aluciones directas al amor. Y no haré, en esta ocasión, una referencia directa al amor en general, sino específicamente a los besos, que son una de las demostraciones más claras del amor, sobre todo entre parejas amorosas.

Yo digo, que tengo mi colección personal que agrupa un par de docenas de obras de arte, no que yo posea, sino que las he revisado y estudiado y las he clasificado como favoritas mías.

Quizá una de las más antiguas que he visto es una obra del Gioto que narra un gran beso entre San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María, cuando se encuentran justo en las afueras de una de las puertas de la ciudad y se besan con emoción. Es una obra de gran dulzura y originalidad, dado que no es frecuente que se representen parejas de personas mayores en situaciones amorosas.

El siguiente “beso” representado desde los inicios del cristianismo, es un beso conceptual, es decir más metafórico que real entre Adán y Eva, en sus miles de representaciones, del instante en el que ella le entrega la manzana y nosotros al observarlo, argumentamos sin ningún problema, un beso obvio pero invisible que dio pie al desarrollo de la humanidad desde el punto de vista de la religión Cristiana. Es un beso tan erótico que fue capaz de generar un hijo y que sin embargo, es representado con una mirada furtiva y la dulzura del gran fruto de la creación. De ellos, mi favorito es el de la capilla Sixtina, con los cuerpos desnudos y la gran capacidad de transmisión del Maestro Buonarroti, quien carga de emociones variadas a cada una de sus criaturas plásticas.

El desfile de imágenes de besos es inagotable; pero quizá las más difundidas pertenecen a las épocas en las que las ordenanzas religiosas se fueron desvinculando un poco de la vida diaria y es en el siglo XIX, cuando encontramos que la sensualidad se convierteno solo en imágenes sino en volúmenes y probablemente el grandioso Rodin, vuelve a las tradiciones griegas de desnudar a los dioses y bajarlos al mundo para convivir con los humanos en medio de la vida cotidiana y los ángeles besan a los humanos y los humanos se enamoran y reconocen los desnudos para expresar todo aquello que los mueve tanto como a los personajes que ataviados con gran elegancia y sensualidad se esconden entre las sombras del mundo para besar apasionadamente a su pareja hasta trasminar la sensibilidad de los observadores de todos los tiempos. Un ejemplo célebre es de Hayez en el Museo de Brera en Milán.

Chagall entre los surrealistas llenos de encanto nos regala desde un beso de seres capaces de volar y contorsionarse para besarse después de la boda o nos entrega el gran beso de seres enmascarados que sobre las telas, derraman la pasión del beso. Así como el celebérrimo beso de Gustav Klimt, con sus laminillas de oro y el geometrismo exacto de su composición que arropa al hombre enamorado que posa sus besos en la mejilla y cuello de la amada. Sin duda los besos de Picasso son de los más conocidos entre todas las etapas por las que el genio se desarrolló, mujeres de ojos transversales cuellos contorsionados, labios exacerbados y líneas consecutivas que describen el amor a la manera del Cubismo.

Hasta llegar a los besos conceptuales que acaban por aniquilar la imagen humana como la conocemos, para convertirla en un par de círculos de diferentes colores que simplemente se rozan en un beso conceptual a la manera de Baldassi.

No importa la fisonomía del modelo, el tamaño ni la técnica…ni siquiera el aspecto de los amantes, el caso es que para el arte, el gran tema es el beso por su gran capacidad para transmitir emoción en un lenguaje, que por antonomacia, pertenece a los humanos.

Margarita Magdaleno R


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